Sofía llegó al Hospital Shriners para Nios de Boston cuando tenía 4 años para recibir tratamiento por quemaduras en octubre de 2014, desde su Honduras natal.
Su primera lesión no fue una quemadura. En la casa de la familia, un gran fregadero de acero que se desprendió de la pared le cayó sobre el abdomen.
En una clínica local, los médicos determinaron que era necesaria una cirugía porque Sofía tenía perforado el duodeno (parte del intestino delgado). Le realizaron la reparación, pero Sofía desarrolló fístulas, que son túneles que pueden formarse entre los tejidos después de la cirugía, y dificultan el proceso de curación. Suyapa, la madre de Sofía, recordó que fue muy difícil para la familia.
“Recuerdo que al día siguiente del accidente se celebró el Día del Niño en Honduras. Ella estaba en preescolar e iba a disfrazarse de princesa; quería ponerse un vestido de Blancanieves, pero no fue posible”, dijo.
Sofía fue trasladada a otro centro médico para someterse a una cirugía de reparación de las fístulas. Suyapa recuerda lo valiente que fue su hija al prepararse para otra cirugía. “Se despidió de nosotros, sus padres, con una sonrisa y dijo: ‘Hasta luego, mami’”. Tras ocho horas de cirugía, llegaron los médicos con noticias preocupantes para los padres. El colchón térmico sobre el que estaba Sofía empezó a tener una fuga de vapor que le quemó las piernas y el pie derecho. Sofía estaba en coma, tenía quemaduras de tercer- y cuarto grado en ambas piernas y en el talón derecho, y aún lidiaba con las lesiones abdominales que había tenido.
Suyapa compartió que aquellos primeros días fueron muy abrumadores, y que Sofía entraba y salía del quirófano, tanto por sus lesiones abdominales como por las quemaduras. Unas semanas después, los médicos del hospital le dijeron a la familia que probablemente sería necesario amputar las piernas de Sofía. El hospital se puso en contacto con un cirujano plástico afiliado a la Fundación Ruth Paz, que a su vez se puso en contacto con el Hospital Shriners para Niños de Boston. El Dr. Robert L. Sheridan, MD, jefe de personal, revisó la historia clínica e informó a la familia que sería conveniente que la niña recibiera atención de quemaduras especializada.
“Dios y el Hospital Shriners para Niños de Boston le salvaron la vida a mi hija, porque evitaron la amputación de las piernas y reconstruyeron con éxito el abdomen”, dijo Suyapa.
Ahora Sofía viene al Hospital Shriners para Niños de Boston desde Honduras aproximadamente una vez por año para sus visitas de seguimiento. El equipo de atención, liderado por el Dr. Daniel Driscoll, MD, controla sus cicatrices de quemaduras con tratamiento láser e injertos de piel. Sofía también participa regularmente de ergoterapia y fisioterapia.
Sofía y Suyapa están agradecidas con el equipo de atención del Hospital Shriners para Niños de Boston. Suyapa cuenta que el Dr. David Lawlor, MD, es “uno de nuestros héroes: reparó con éxito el intestino de Sofía y ella pudo volver a comer después de una larga espera de cinco meses”.
También dijo lo siguiente sobre el Dr. Sheridan: “Permanecerá en nuestra memoria para siempre. Una sonrisa del Dr Sheridan bastaba para saber que todo estaba bien; pudo evitar la amputación del pie derecho a pesar de la gravedad de la lesión”.
La familia ha forjado gratos recuerdos de su estancia en Boston. Sofía ha disfrutado de muchas excursiones con Team Brave , entre ellas, una tarde en el Acuario de Nueva Inglaterra hace poco. Team Brave es el programa de reintegración en la comunidad del Hospital Shriners para Niños de Boston, en colaboración con la Fundación de Quemados de los Bomberos de Boston (BFFBF). El programa ofrece a los pacientes excursiones organizadas por la especialista en desarrollo infantil Rebecca Wildes, MS, CCLS, y la BFFBF, en los que disfrutan de actividades como escalada, bolos y clases de cocina.