Este verano, Sydney fue voluntaria en un campamento, animando a niños con diferencias en las extremidades mientras escalaban muros de roca, montaban a caballo y descubrían sus fortalezas.
¿Por qué? Porque recuerda cuando era una de esas niñas.
Hoy, Sydney tiene 25 años. Pero muchos años antes de ser voluntaria, mentora y defensora desde siempre de Shriners Children's, era una niña de 6 años que tuvo que aprender a desenvolverse en una vida distinta a lo esperado.
Sydney perdió el brazo derecho en un traumático accidente náutico en el Lago de los Ozarks. Su vida cambió en un instante. Después de una cirugía de emergencia, la refirieron al Hospital Shriners para Niños de St. Louis, donde encontró mucho más que una atención de seguimiento. Aquí encontró un equipo que creyó en su futuro mucho antes de que ella misma pudiera imaginarlo.
Un nuevo camino a seguir
Sydney contó durante el resto de su infancia con la atención de un equipo multidisciplinario compuesto por ergoterapia, psicología, los Servicios Ortopédicos y Protésicos Pediátricos (POPS) y el cirujano pediátrico de mano Charles Goldfarb, M.D.
Como Sydney era diestra y perdió su brazo dominante en el accidente, muchas de las tareas que antes realizaba con facilidad, como atarse los zapatos y escribir, de repente le resultaron desconocidas.
Por suerte, no tuvo que idear por su cuenta la nueva manera de hacer las cosas. Su equipo de ergoterapia la ayudó a adaptarse, tarea a tarea.
“Siempre tenían soluciones muy creativas”, dijo Sydney.
Con el apoyo de ergoterapia, Sydney aprendió a escribir con la mano izquierda y a desenvolverse en la vida cotidiana de nuevas maneras. Lo que comenzó como pequeñas victorias se convirtió en una creciente convicción sobre lo que podía lograr.