una mujer sonriente con uniforme de hospital parada frente a un muro de piedra

Caminando con propósito: Cómo Shriners Children’s influyó en la trayectoria de Vanessa, de paciente a enfermera de NICU

La historia de Vanessa en el Hospital Shriners para Niños del Norte de California comienza antes de que diera su primer paso.

Nació a las 28 semanas y pasó 154 días en la UCIN después de que le diagnosticaran una importante hemorragia cerebral. Ella se desarrolló y se convirtió en una niña brillante y completamente funcional, pero a su cuerpo le costaba seguirle el ritmo.

“No di mis primeros pasos hasta que tuve dos años y medio”, dijo Vanessa.

Por este retraso, fue referida al Hospital Shriners para Niños en 1998, a los 2 años. Allí le diagnosticaron parálisis cerebral espástica diplégica en las extremidades inferiores.

Su experiencia de atención médica comenzó de inmediato, con el laboratorio de análisis del movimiento, inyecciones de toxina botulínica, enyesado en serie y ortesis de tobillo, pie y rodilla.

Una serie de cirugías, una vida de logros

El camino de Vanessa involucró tres cirugías importantes en Shriners Children’s, cada una de ellas un hito profundo.

La primera, el 27 de octubre de 2004, fue un procedimiento de 11 horas que incluyó una osteotomía femoral bilateral y alargamiento del tendón de la corva y el tendón de Aquiles de la pierna derecha.

“Celebro esa fecha todos los años con mi familia”, dijo Vanessa. “Fue mi primera cirugía importante. Recuerdo haberme despertado con mucho dolor, y miraba los azulejos de nubes en el techo, tenía un yeso de la cintura para abajo”.

Ese año pasó Halloween en el hospital, recorriendo las unidades pidiendo dulces: un recuerdo lleno de felicidad durante una recuperación difícil. A los 11 y 17 años le realizaron dos cirugías más donde se rotaron las tibias, se fusionó el tobillo derecho y le quitaron las placas, lo que la obligó a volver a aprender a caminar.

A pesar de todo, la atención constante y conocida de Shriners Children’s logró que se sintiera como en un segundo hogar.

“Conozco ese hospital como la palma de mi mano”, dijo. “Al entrar, todos nos conocían a mí y a mi mamá. Nos sentíamos como en familia”.

Sus cirujanos, el Dr. Jon Davids, MD, subdirector emérito de ortopedia, y la Dra. Deborah Boakes, MD, fueron fundamentales para construir esa confianza.

“Una vez, el Dr. Davids me preguntó qué quería ser de grande. Le dije que algún día tendría el mismo trabajo que él, sería cirujana pediátrica”, dijo Vanessa.

El esfuerzo para caminar

El recorrido hasta llegar a caminar estuvo lleno de determinación, con la orientación experta del equipo de atención y su madre, quienes nunca la dejaron depender de su silla de ruedas.

Después de que le quitaran el primer yeso, a los ocho años, la fisioterapeuta Jessica estableció un objetivo claro y desafiante. “Me dijo que íbamos a caminar en ese mismo momento”, dijo Vanessa. “Me sentí muy enojada porque fue doloroso. Pero al mirar atrás, estoy muy agradecida de que me hayan exigido. Sin ellos y mi mamá, hoy no podría caminar”.

Jessica le enseñó habilidades prácticas (subir escaleras, evitar una caída) y el mantra de “talón, punta” que lleva consigo a lo largo de su vida. Lo más importante es que inculcó en ella un profundo nivel de empatía.

Fue esta experiencia la que impulsó a Vanessa a seguir su carrera: convertirse en enfermera de terapia intensiva neonatal.

“Esa atención me hizo una mejor enfermera”, dijo Vanessa. “Hoy trato a mis pacientes con la misma compasión y empatía que recibí”.

Shriners Children’s me hizo sentir feliz incluso cuando sentía lástima por mí misma. Lo que ofrecen es único, y me convirtió en la enfermera que soy hoy.
Vanessa, paciente del Hospital Shriners para Niños del Norte de California

Cerrando el ciclo: De la piscina de Shriners Children's a terapia intensiva neonatal

A pesar de las dificultades, Vanessa conserva algunos de los mejores recuerdos de su infancia en Shriners Children’s: nadar en la piscina terapéutica, jugar al baloncesto con un jugador de los Sacramento Kings que estaba de visita, y la enorme sensación de apoyo.

“Shriners Children’s me hizo sentir feliz incluso cuando sentía lástima por mí misma”, dijo. “Lo que ofrecen es único, y me convirtió totalmente en la enfermera que soy hoy”.

Ese camino para ser enfermera fue intencional. Aunque alguna vez soñó con ser cirujana, se dio cuenta de que las enfermeras son la columna vertebral del hospital y brindan un apoyo que es crucial, es contacto directo con las familias. Vanesa y quien ahora es su esposa se mudaron a Arizona para estudiar enfermería y continuaron su educación durante la pandemia de COVID-19, donde Vanessa adquirió experiencia de primera línea como asistente de enfermería certificada en una unidad de COVID.

Hoy tiene el trabajo de sus sueños: trabajar como enfermera de la Unidad de Terapia Intensiva Neonatal (NICU) en un hospital de primer nivel en el noroeste del Pacífico, cuidando a los bebés más prematuros.

“Elegí la NICU porque la prematuridad es un factor de riesgo importante para desarrollar una discapacidad como la parálisis cerebral”, dijo Vanessa. “Yo fui una bebé que estuvo en la NICU, y habiendo escuchado lo que mi madre vivió como madre soltera, quise brindarles a mis pacientes el mismo apoyo y compasión que nos brindaron UC Davis y Shriners”.

Para ella, el trabajo es profundamente personal, y es una atención preventiva.

“Al leer mi propia historia clínica de pequeña, veo cuánto ha avanzado la medicina en terapia intensiva neonal. Ahora estamos en la primera línea cuidando a estos bebés prematuros. Es un privilegio y un honor”.

Gratitud y nuevos comienzos

Vanessa ahora camina de pie sin ayuda, en sus turnos de 12 horas. Pronto, ella y su esposa planean regresar a Sacramento para estar cerca de la familia y tener su propia familia.

Su historia es una de momentos increíbles que marcan la concreción de un ciclo: desde ser una bebé de la NICU, a paciente del Hospital Shriners para Niños del Norte de California, y ahora, a enfermera de la NICU que cuida a la próxima generación. Es un viaje marcado por la resiliencia, la atención especializada y un poderoso deseo de retribuir.

“Aunque fue difícil, tengo algunos de los mejores recuerdos de mi infancia en Shriners Children’s”, dijo Vanessa. “El apoyo que sentí allí no sólo me ayudó a caminar. Me mostró cómo caminar por la vida con propósito”.

Recopilación de la marcha de Vanessa

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[Logotipo de Shriners Children's]

[inaudible]

[Estudio de la marcha de Vanessa en 2005]

[Estudio de la marcha de Vanessa en 2019]

Conozca a Vanessa

La historia de Vanessa, que una vez fue paciente de Shriners Children’s y ahora es enfermera de terapia intensiva neonatal, es un poderoso ejemplo de cómo caminar por la vida con un propósito.

foto antigua de un niño sonriendo en una colchoneta de gimnasia

Vanessa, de joven, descansa en una de sus sesiones de terapia.

una mujer abrazando a una niña en silla de ruedas

Vanessa y su mamá se abrazan en un evento del hospital.

una enfermera sosteniendo un premio junto a un jarrón de flores

Vanessa sostiene su premio DAISY, un honor que reconoce la extraordinaria compasión en enfermería.

dos mujeres con togas y birretes de graduación

Vanessa y su esposa celebran juntas su graduación.

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