Bennett no sabe lo que es un extraño.
Este niño de preescolar de Carolina del Sur es muy sociable, y le cuenta a todo el mundo de sus cosas favoritas: Spider-Man, el fútbol, los dinosaurios, los waffles y su lagarto mascota. Le encanta hacer reír a la gente y entabla conversación con prácticamente cualquier persona que conoce. Esa personalidad extrovertida es un rasgo distintivo de este niño, cuya resiliencia sigue inspirando a todos los que le rodean.
A los tres 3 años, Bennett sufrió un trágico incidente que le provocó quemaduras en aproximadamente el 90 % del cuerpo. Desde entonces, ha pasado por un largo e intenso proceso de recuperación que ha incluido cirugías, y dentro del cual sigue haciendo terapia. El tratamiento de Bennett tuvo lugar primero en Georgia, y después de que su médico original ya no estuviera disponible, la familia se trasladó al Hospital Shriners para Niños de Texas, donde ahora recibe atención especializada en reconstrucción y rehabilitación para quemaduras.
La transición generó una incertidumbre comprensible, ya que Bennett y su familia habían pasado mucho tiempo con un equipo médico al que ya conocían y en el que confiaban. Al principio, volver a empezar con nuevos profesionales resultaba un poco intimidante. Sin embargo, muy pronto el Hospital Shriners para Niños de Texas se sintió como estar en casa. Bennett y su madre, Chelsea, rápidamente entablaron relaciones en todo el hospital: con médicos, terapeutas, personal de enfermería y los equipos de apoyo. Chelsea afirmó que una de las mayores diferencias han sido las relaciones que se han formado a lo largo del camino.
“Todo el mundo lo conoce”, dijo Chelsea. “Dondequiera que vamos, la gente conoce a Bennett”.