“Solo quiero llevar más bondad al mundo”, dijo Samantha.
“La vida es muy corta y cualquier cosa puede pasar en cualquier momento, así que quiero vivirla al máximo”. Esta joven de 18 años, originaria de Harlingen, Texas, comprende perfectamente lo rápido que puede cambiar la vida. En la Nochebuena de 2015, hubo una explosión de gas en su casa que le provocó quemaduras en casi el 80 % del cuerpo.
La llevaron de emergencia al Hospital Shriners para Niños de Texas para brindarle tratamiento especializado de quemaduras, y estuvo en la UCI casi un año. Terminó el segundo año de primaria en el hospital, entabló relaciones con su equipo médico y comenzó su camino como superviviente de quemaduras. “Shriners Children's se convirtió en mi segundo hogar”, explicó Samantha. “Recuerdo que los enfermeros cantaban canciones como Let It Go de Frozen cuando entraban a mi habitación. Me hicieron sentir muy cómoda”.
Una vez que recibió el alta de la UCI, volvió dos veces al año para un tratamiento de seguimiento con cirugía reconstructiva y láser. Sin embargo, no estaba sola. Una de las hermanas menores de Samantha también había sufrido quemaduras a causa de la explosión. Las hermanas viajaron juntas al hospital durante su proceso de recuperación. Se apoyaron mutuamente, y Samantha asumió con naturalidad su papel como la mayor de cinco hermanos.
Samantha tiene una relación muy cercana con sus tres hermanas y su hermano pequeño, y tiene un papel muy activo en sus vidas. Ella agradeció que el cirujano plástico reconstructor, el Dr. Ramón Zapata-Sirvent, MD, tuvo en cuenta el vínculo que ella tiene con su familia.
“El doctor Zapata es muy simpático y divertido, y me gusta que hable español, así mi familia puede bromear con él y podemos tener una conversación normal”, contó Samantha. La atención integral de Samantha también incluyó fisioterapia, ergoterapia y sesiones con una psicóloga pediátrica. “Me ayudó a controlar el estrés y a comprender mi accidente, lo cual fue de gran ayuda durante mi crecimiento. Además, los terapeutas siempre convertían mis sesiones en juegos, lo cual fue muy divertido”.