En su paso por Shriners Children's, Mónica pasó un tiempo en terapia con la psicóloga Laura Rosenberg, Ph.D., una experiencia que ella describe como transformadora. “La doctora Laura es un ángel en mi vida”, dijo la joven. “Gracias a ella aprendí a contar mi historia sin llorar. Ella me enseñó a comprender mis emociones y a tener confianza cuando alguien me pregunta qué me pasó”.
Gracias a la terapia, Mónica pudo no solo sanar, sino que algo se despertó en su interior: una pasión por la psicología y el deseo de ayudar a otros de la misma manera en que la habían ayudado a ella.
“Quiero ayudar a los niños”, expresó. “Quiero estar a disposición de los niños que necesitan apoyo y que tienen dificultades para encontrar ayuda.”
Hoy, Mónica avanza hacia ese objetivo. Vive en Galveston, trabaja en un hotel histórico de la zona y asiste a clases en Galveston College y College of the Mainland. Ya completó varios cursos de inglés como segunda lengua (ESL), ahora solo le falta una asignatura para obtener su certificado de equivalencia de estudios secundarios (GED). A partir de ahí, planea estudiar psicología.
Cuando no está trabajando ni yendo a la escuela, le gusta divertirse con sus amigos: desayunar, ir de compras y, sobre todo, bailar. También está muy orgullosa de sus habilidades al volante. Ella no deja que nada la detenga.
Mónica tiene una calidez y empatía con la que espera marcar la diferencia en su futura carrera profesional, brindando apoyo emocional a los niños de su comunidad, o incluso trabajando en el Hospital Shriners para Niños, así retribuyendo al lugar que se convirtió en su segundo hogar.