Unidad de Rehabilitación para Pacientes Hospitalizados: Reaprender a vivir
Una vez resuelta la necesidad de cirugía y de la herida inmediata, fue cuando la experiencia de Gideon empezó a echar raíces en la Unidad de rehabilitación para pacientes hospitalizados (IRU).
“Nosotros [la IRU] somos ese puente entre ese hecho devastador y traumático que vivió la persona, que le cambia la vida, y la vida que viene después” explicó Maya Evans, M.D., directora médica de la IRU. “Cuando se considera la situación en la que se encontraban los pacientes antes de su estadía, lo que logra la rehabilitación hospitalaria es mágico”.
Para Gideon, no fue solo magia: fue mucho esfuerzo. Al ingresar, no podía sentarse a 90 grados, usar el baño por sí solo ni caminar. Tenía las caderas extremadamente tensas debido a meses de movilidad limitada. La IRU, dirigida por médicos entre ellos la Dra. Evans, se basa en la creencia de que los niños que han sufrido un trauma se curan mejor con un equipo de atención multidisciplinario. Gideon empezó a vivir una rutina muy estructurada, con al menos tres horas de terapia intensiva seis días a la semana con fisioterapeutas, ergoterapeutas y terapeutas recreativos.
Sus principales terapeutas –Celyne, Trang y LaTanya– se convirtieron en sus entrenadores y animadores. Trabajaron con él en todo, desde la flexibilidad de la cadera hasta el desarrollo de la fuerza del tronco para poder sentarse erguido. La familia documentó su progreso en las redes sociales, compartiendo videos de sus decididos esfuerzos durante los ejercicios de rehabilitación. Pasó de estar postrado en cama a usar un andador y, después de cuatro meses de terapia diaria, a caminar por sí solo.
“Cuando llegó, no podía dormir ni sentarse en un ángulo recto”, dijo Mirja. “Cuando nos fuimos, ¡ya no necesitaba silla de ruedas! Es sorprendente”.
Volver al mundo
Después de cinco meses de cuidados intensos e integrales, Gideon fue dado de alta el 27 de junio, el día de su 11.º cumpleaños. El momento fue una celebración perfecta de su resiliencia. Pero su alta no fue una despedida. Gideon sigue siendo paciente de Shriners Children's y acude a citas de seguimiento para organizar las siguientes fases de su tratamiento, que incluyen posibles tratamientos con láser y ayuda ortopédica continuas con férulas y prendas de compresión a medida.
Una parte esencial del apoyo a la salud y el bienestar general de un niño es trabajar en la transición emocional y social que implica el regreso a su comunidad. Para Gideon, eso significó regresar a su pequeña escuela primaria y secundaria en Dakota del Norte. El programa de reinserción escolar del Hospital Shriners para Niños del Norte de California, dirigido por la coordinadora de educación y transición Kerry Marini, está diseñado para facilitar este proceso tan abrumador. Kerry viajó a Dakota del Norte para educar a toda la comunidad escolar de Gideon (maestros, compañeros de clase y los 100 estudiantes) sobre la lesión sufrida por Gideon y su recuperación.
“Cuando Kerry dijo que vendría a Dakota del Norte, pensé: ‘¿En serio?’”, dijo Mirja. “Y me brotaron las lágrimas. Pensaba que eso era una locura”.
Los padres de Gideon ahora reflexionan sobre su experiencia en Shriners Children's, y la entienden no solo como un único episodio de tratamiento médico, sino como un vínculo de por vida.
“Se siente tan bien estar aquí”, dijo Mirja. “Con las cirugías plásticas, las quemaduras, radiografías básicas. Estar en casa es preocuparse y preocuparse, para luego venir aquí. Y ya no me preocupo tanto.”
Para Gideon y su familia, Shriners Children’s fue el camino que lo llevó de sobrevivir, a vivir. Hoy sigue siendo la guía firme que apoya cada uno de sus pasos hacia adelante.
Hoy, la vida de Gideon está llena de los sonidos de sus pasatiempos favoritos: el rápido clic del controlador de los videojuegos y la conocida voz del audiolibro de Harry Potter, que ha escuchado más de 15 veces. Ha vuelto a leer cómics y a soñar con aventuras, tanto digitales como reales. En su viaje, Gideon tuvo que tener el coraje de un héroe. Ahora, con el apoyo continuo de su equipo de Shriners Children’s, puede dedicarse a crecer, aprender y disfrutar de la vida.