Un paciente con quemaduras permanece de pie al aire libre sobre una roca cerca de un río con una pequeña cascada.

La historia de Wyatte: Un camino hacia la confianza y la sanación más allá de las quemaduras

En un instante aterrador, el mundo de Courtnie cambió drásticamente cuando su hijo de 18 meses sufrió quemaduras graves por una fogata prendida en el exterior a su casa.

“Se utilizó un acelerante para prender el fuego, el contenido explotó sobre Wyatte y le quemaduras graves”, dijo Courtnie. “En aquel entonces, vivíamos en el norte de Maine. Wyatte fue estabilizado de inmediato en nuestro hospital local y luego trasladado en helicóptero al Hospital Shriners para Niños de Boston para recibir tratamiento”.

El equipo médico que atendió a Wyatte apenas llegó al Hospital Shriners para Niños de Boston estaba dirigido por el Dr. Robert L. Sheridan, MD, jefe de personal y director del servicio de quemaduras. Ante un miedo y una incertidumbre inimaginables, Courtnie encontró esperanza y sanación en la atención integral y especializada que le brindaron el Dr. Sheridan y su equipo. “Siempre estaré agradecida por las conversaciones que tuve con el Dr. Sheridan en medio de la noche, quien siempre tuvo las mejores intenciones para Wyatte”, dijo Courtnie. “El Dr. Sheridan se aseguró de que siempre estuviéramos al tanto del plan de atención de Wyatte y siempre fue sincero sobre las dificultades cuando se producían infecciones inesperadas. Fue muy importante contar con su presencia constante, ya que fue siempre un rostro familiar para Wyatte cuando estaba hospitalizado.

Más allá de la atención médica que recibió, Wayatte contó con el apoyo social y emocional de la especialista en desarrollo infantil del Hospital Shriners para Niños de Boston, Brooke Allen, MS, CCLS, quien le ayudó a afrontar los desafíos de su recuperación dándole ánimo. “Brooke fue una verdadera salvación desde el principio, cuando Wyatte tenía 18 meses”, dijo Courtnie, quien además explicó que Brooke contribuyó a que la experiencia en el hospital fuera positiva para Wyatte. “Brooke siempre abogó por que Wyatte recibiera la mejor atención posible, y también le ayudó a recuperar la confianza en sí mismo.”

Brooke vio crecer a Wyatte, desde que era un niño pequeño hasta convertirse en un preadolescente, y señaló que los profesionales de la salud que comprenden las necesidades únicas de un paciente marcan una diferencia vital durante las consultas. “Al acompañarlos en todo su proceso de atención médica, desde la hospitalización hasta la atención ambulatoria, podemos ayudar a los niños y a sus familias a sentir que no están solos y crear un vínculo que perdura con el paso de los años”, dijo Brooke. “También es útil contar con personal familiarizado con las preferencias o las formas de afrontar la situación de cada persona, para que la siguiente etapa sea un poco más llevadera”.

Ahora con 9 años, Wyatte vuelve a Hospital Shriners para Niños de Boston entre dos o tres veces por año para someterse a tratamientos con láser with con el Dr. Branko Bojovic, MD, jefe de cirugía plástica, reconstructiva y con láser. “A medida que Wyatte fue creciendo, tuvo que atravesar algunos momentos difíciles, y el Dr. B. siempre manejó cada situación con paciencia y elegancia”, dijo Courtnie, quien expresó su agradecimiento por el apoyo que el Dr. Bojovic le ha brindado a su hijo. “Contar con un médico que siempre se preocupe por su salud mental y no solo por sus necesidades físicas es una bendición”.

La cantidad de apoyo, amor y cariño que el Hospital Shriners para Niños de Boston ha tenido con nosotros a lo largo de los años es increíble. Es la sensación de que Wyatte no es un niño más para ellos. De que él importa, su tiempo importa.
Courtnie, mamá de paciente del Hospital Shriners para Niños de Boston

Por más de 25 años, el equipo de cirugía plástica del Hospital Shriners para Niños de Boston ha sido un líder en el avance del uso de láseres para minimizar las cicatrices de quemaduras. El láser permite reducir las hospitalizaciones, limita la necesidad de cirugía y contribuye a mejores resultados a largo plazo para los niños, incluida una mejor calidad de vida.

La terapia láser ha ayudado a Wyatte a sentirse más cómodo consigo mismo. “Ya no siente tanta tirantez ni picazón. Esto le permite sentirse bastante cómodo como para practicar deportes”, dijo Courtnie.

Esa renovada comodidad y confianza han ayudado a Wyatte a disfrutar de las actividades que le apasionan, como el karate y el béisbol. “A Wyatt le encanta ir a los partidos de los Red Sox en Fenway Park. Algún día, quiere conocer a Wally, y también le encantaría conocer a David Ortiz”, dijo Courtnie. “También le gusta nadar, pescar, andar en bicicleta y jugar videojuegos”.

Reflexionando sobre lo mucho que Wyatte ha avanzado, Courtnie espera que su historia pueda brindar tranquilidad a otras familias que se enfrentan a desafíos similares. “No quiero que nadie más se sienta tan solo. No sabía a quién acudir cuando Wyatte sufrió las quemaduras”, dijo. “Me ayudó mucho leer las historias de otros y saber que hay una luz al final del túnel cuando nada parece estar bien”.

Courtnie estará eternamente agradecida a los miembros del personal que han apoyado a su hijo en cada fase del tratamiento. “La cantidad de apoyo, amor y cariño que el Hospital Shriners para Niños de Boston ha demostrado a lo largo de los años es increíble”, dijo Courtnie. “Es la sensación de que Wyatte no es solo un niño más. Él importa, su tiempo importa. Lo mejor es cuando los viajes son largos y él se emociona por volver a ver al personal que lo salvó y que lo cuidó con todo su corazón”.

El coraje de Wyatte cobra protagonismo

Wyatte es un superviviente de quemaduras que está lleno de confianza en sí mismo gracias a la dedicación y el apoyo de su equipo médico.

Con vendajes y sentado en un cochecito, Wyatte muestra su actitud positiva mientras saluda con la mano en la clínica ambulatoria del Hospital Shriners para Niños de Boston.

Wyatte contempla su entorno mientras disfruta de un momento al aire libre.

Wyatte lleva puesto su uniforme de karate, lo que demuestra que ha vuelto a las actividades que le apasionan, incluido el karate.

Wyatte, con su uniforme de béisbol, está listo para salir al campo.

Wyatte disfruta de una salida a la playa, ejemplo de otra de las actividades que le encantan.

Wyatte es un niño pequeño y feliz que luce su hermosa sonrisa.

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