Paciente masculino con bata de hospital en el pasillo

Una ardua batalla hacia la recuperación

Donovan, de 4 años y originario de Ontario, Canadá, toma clases de canto y hace fila en la práctica de kárate todas las semanas con la misma facilidad que sus compañeros.

Lo que no se nota es la rutina alrededor de esos momentos: la supervisión cuidadosa, los ajustes diarios y el corsé que usa casi todas las horas del día. Es el resultado de un recorrido de salud que comenzó antes de que pronunciara sus primeras palabras.

Las primeras señales

Cuando Donovan tenía 4 meses, tenía una ligera curvatura en su espalda que llamó la atención de su madre, Pamela. Al principio, los profesionales médicos sugirieron que la curva se iba a corregir a medida que creciera, y tranquilizaron a Pamela. Pero, a medida que pasaban los meses, la curva siguió aumentando.

Pamela consultó a varios médicos, pero ninguno pudo darle un diagnóstico. En cambio, exploraron diferentes opciones de tratamiento. Empezó a asistir a un quiropráctico como rutina, acudiendo varias veces por semana durante casi un año. Pero, más allá de esos esfuerzos, Pamela presentía que algo no andaba bien.

Cuando Donovan tenía poco más de un año, Pamela sintió una gran urgencia. Un fisioterapeuta le recomendó que buscara atención en un hospital de inmediato. Con una radiografia en el hospital cerca de casa a fines de diciembre se pudo confirmar que Donovan tiene escoliosis, con una curva de 32 grados en la columna vertebral.

El camino hacia la atención médica

El diagnóstico fue claro, pero no así los siguientes pasos.

A Pamela le dijeron que la pondrían en una lista de espera. Poco después recibió una carta en la que se le informaba de que la primera cita estaba programada para abril. Pamela hizo llamadas y envió correos electrónicos solicitando que los atendieran antes, pero sin respuesta.

A finales de mayo de ese año, cuando Donovan finalmente pudo ser evaluado, la curva de su columna vertebral había progresado y estaba en 65 grados.

“Esto no está mejorando, está empeorando”, dijo Pamela, recordando el momento en que la situación se volvió innegable. Parecía que la espera había tenido un precio.

Lo que sucedió después fue inesperado.

A través de un grupo de apoyo en línea, un padre le sugirió a Pamela que probaran el Hospital Shriners para Niños de Canadá. Pamela presentó la solicitud el mismo día y Donovan consiguió una consulta médica pocas semanas después. En julio, ya estaba bajo el cuidado de un equipo especializado.

La parte más difícil

El tratamiento comenzó en agosto con un corsé ortopédico, que redujo la curvatura de 65 a 44 grados, pero la mejoría no fue suficiente. En octubre de 2023, Donovan comenzó el enyesado de Mehta: una opción más intensiva para la escoliosis de aparición temprana.

“En el caso específico de Donovan, hicimos un cambio respecto a nuestra costumbre, e implementamos el uso de corsés para la escoliosis infantil. En el pasado, la práctica habitual consistía en utilizar yesos para la escoliosis que se cambiaban en quirófano aproximadamente cada tres meses por 2 o 3 años. Pero hoy en día, gracias a nuestra sólida colaboración con los ortesistas, hemos estado teniendo éxito con estos pacientes utilizando solo corsé. Curiosamente, en el caso de Donovan, la férula no fue suficiente y, por lo tanto, tuvimos que volver a nuestro método de enyesado bajo anestesia. Afortunadamente, tras varios enyesados, hemos logrado aflojar su columna vertebral y volver al corsé ortopédico por el momento, con resultados muy alentadores. Cuando empezó su tratamiento, la escoliosis era de más de 50 grados, y ahora está en unos 20” explicó el cirujano de Donovan, el Dr. Neil Saran, MD, FRCS(s).

Cada yeso cubría el torso y duraba meses. La primera fue la más difícil. Al ser tan rígido, el yeso le provocó llagas cutáneas graves, dolorosas, persistentes y lo suficientemente serias como para que se planteara la posibilidad de interrumpir el tratamiento. Para cualquier padre, ver a un hijo sufrir ese tipo de malestar conlleva una carga emocional: la tensión entre saber que el tratamiento es necesario y ver lo difícil que es para el niño. Finalmente se encontró una solución y, con atención y tratamiento especializados, se encontró una solución a las llagas y se pudo continuar con el uso de la escayola.

Poco a poco, los resultados fueron llegando, ya que cada yeso era una mejora. La curva se redujo aún más, llegando finalmente a los 36 grados. A lo largo de casi dos años (ocho yesos en total), el progreso se produjo paso a paso.

Fue difícil. Fue muy difícil, pero Donovan es un niño muy resiliente. Estoy muy agradecida de que el enyesado haya marcado la diferencia.
Pamela, madre de paciente del Hospital Shriners para Niños de Canadá

Una nueva rutina

En junio de 2025, Donovan dejó el yeso y volvió a usar un corsé ortopédico, esta vez entre 23 y 24 horas al día, con una versión para el día y una distinta para la noche.

Para Pamela y Donovan, la vida ha cambiado. Es más predecible y estable, pero sigue siendo necesario prestar mucha atención. Hay nuevas rutinas: quitarse el corsé para practicar deporte, comprobar si hay irritación en la piel y acudir a cada seis meses a la cita de seguimiento.

La escoliosis de Donovan se considera idiopática, es decir que no hay causa confirmada. Probablemente utilizará corsés ortopédicos hasta la adolescencia. Solo entonces se podrá determinar si es necesaria la cirugía. Por ahora, la atención se centra en lograr un progreso y cuidar la vida de la que disfruta.

La vida más allá del diagnóstico

Para su familia, el viaje ha dejado una perspectiva imborrable, marcada por la incertidumbre, el alivio, y la defensa de los derechos de Donovan.

“Llegó un momento en que supe que algo no andaba bien”, dijo su madre. “Hay que confiar en ese instinto”.

Ese instinto, y las acciones que le siguieron, ayudaron a cambiar el curso de la enfermedad de Donovan. El camino que Pamela y Donovan tienen por delante aún debe tomar forma, pero ya no es incierto. Ahora, es un camino hacia adelante.

Conozca a Donovan

Es un niño valiente que supera los desafíos de su afección.

un niño recibiendo una lección de piano de un adulto

Donovan se sienta al piano para practicar su canto.

Un niño sosteniendo una pelota de béisbol mientras lleva puesto un casco y un guante de béisbol.

Donovan piensa en el próximo lanzamiento.

un niño con un kimono de karate en una oficina

Donovan se prepara para la sesión de karate.

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