Graciela y Perla son todos unos milagros médicos; ahora se están recuperando juntas en el Hospital Shriners para Niños de Texas tras un terrible accidente en su ciudad natal de La Nueva Esperanza, México.
El pasado noviembre, falló una válvula del tanque de gas en la casa de la familia, y el gas propano llenó rápidamente la pequeña vivienda. En el interior había una vela encendida, y en cuestión de segundos se produjo una explosión que destruyó toda la estructura. Las hermanas Graciela, de 3 años, y Perla, de 7, sufrieron quemaduras graves, al igual que su madre. Lamentablemente, su hermanito de dos meses no sobrevivió.
La ciudad está situada en una zona remota donde el acceso a la atención médica es muy limitado. El padre de las niñas recurrió a la ayuda de los vecinos para transportar a las hermanas y a su madre, y debieron conducir horas hasta llegar al hospital más cercano. Tras llegar finalmente a un hospital de Veracruz a última hora de la noche, los médicos dijeron a la familia que se preparara para lo peor, y que las niñas quizás no sobrevivieran.
Decidida a encontrar otra opción, la tía paterna de las niñas se puso en contacto con la Fundación Michou y Mau, que rápidamente se movilizó para ayudar a la familia. A pesar de la pérdida de todos los documentos en el incendio y de muchos otros obstáculos logísticos, se aprobó el traslado de las niñas. Tan solo siete días después del accidente, Graciela y Perla llegaron al Hospital Shriners para Niños de Texas para recibir atención médica.
Ambas niñas fueron ingresados en la UCI del hospital, pero Perla estaba en un estado crítico. Sus heridas presentaban riesgo de vida, por lo que fue trasladada al hospital contiguo, el Centro Médico de la Universidad de Texas, asociado a Shriners Children's. Perla fue conectada al sistema ECMO (oxigenación por membrana extracorpórea), un sistema de soporte vital de alto nivel que alivia la actividad del corazón y los pulmones para que el paciente se pueda recuperar.