Esa constancia marcó una gran diferencia. Con el tiempo, el dolor de Kelly fue disminuyendo, su fuerza y confianza mejoraron, y pudo retomar sus actividades normales sin limitaciones. El equipo médico supervisó de cerca su función y movimiento, centrándose no solo en aliviar el dolor, sino también en reducir el riesgo de futuras lesiones por uso excesivo, una consideración importante para los jóvenes atletas con altas exigencias de entrenamiento. Kelly, que ahora no tiene dolor, planea volver con calma a la animación competitiva, con las herramientas que aprendió en terapia para proteger su cuerpo de ahora en más.
“Kelly es una joven muy activa que participa en competiciones de animación”, dijo el Dr. Sanderson. “Acudió a nosotros preocupada por una lesión grave. Rápidamente le hicimos una resonancia magnética y, por suerte, pudimos darle tratamiento con fisioterapia y un programa de ejercicios en casa. Ha retomado sus actividades mejor que antes.
Cuando no está animando, Kelly suele estar pasando el rato con sus cuatro perros, comiendo comida rápida y disfrutando del tiempo con su familia. Le encanta especialmente ir al rodeo y a las ferias del condado, donde anima a las corredoras de barriles y disfruta de las emocionantes atracciones de la feria.
La historia de Kelly pone de manifiesto lo que puede lograr la medicina deportiva pediátrica especializada. Gracias a un diagnóstico preciso y a una fisioterapia individualizada, el personal del Hospital Shriners para Niños de Texas la ayudó a regresar al deporte que ama, y prepararla para lo que venga luego.