Arantza es una niña de 11 años, amable y de voz suave, que siempre ha intentado dar una mano en casa.
En un frío día de invierno, ese instinto bondadoso la llevó a un trágico accidente, un momento que cambió su vida en un instante. Empezó como un simple intento de ayudar a que la familia no pase frío, pero resultó en quemaduras graves y un largo camino en el Hospital Shriners para Niños de Texas hasta la recuperación.
El accidente ocurrió a finales de diciembre de 2025 en Toluca, México, donde las temperaturas invernales pueden ser implacables. Para calentar el baño antes de ducharse, la familia recurrió a un calefactor a bioetanol, que ya habían utilizado sin problemas antes. A Arantza le habían dicho que solo los adultos echaban combustible al calefactor, pero ella quiso asegurarse de que el baño estuviera suficientemente cálido para su padre más tarde, e intentó añadir más combustible en un momento en que su madre se descuidó. En ese instante, la llama creció en un segundo y le provocó quemaduras graves.
Gracias a una rápida coordinación e intervención médica, Arantza fue remitida al hospital Shriners para Niños de Texas y llegó en un momento crítico. Durante los dos meses y medio siguientes, recibió atención especializada de quemaduras, no solo para poder sanar las heridas físicas, sino también para lograr una recuperación emocional. La familia se siente muy conmovida por el impacto de la atención recibida.
“El Hospital Shriners para Niños la ayudó a recuperar la salud y la movilidad; le devolvió la vida”, dijo Araceli, su madre. “Agradecemos enormemente todo el esfuerzo, la amabilidad y la atención. Es una bendición para todos los pacientes. No tengo palabras para describir la felicidad que sentimos al estar aquí desde el primer día”.
Antes del accidente, Arantza era muy activa en la gimnasia. Comenzó a entrenar con tan solo 4 años y practicó y perfeccionó sus habilidades por años. Su especialidad es la gimnasia de telas aéreas, un deporte exigente que combina fuerza y elegancia, en el que los gimnastas realizan movimientos suspendidos en largas tiras de tela.
Durante su recuperación, poder retomar sus actividades ha sido algo que la ha motivado mucho. Su plan es recuperar la fuerza y la movilidad para volver a sus rutinas de gimnasia. La rehabilitación y el apoyo emocional que recibió en el Hospital Shriners para Niños de Texas la han ayudado a creer que el futuro es posible.