Paciente  femenina  con  quemaduras  al  aire  libre

Encontrar la fuerza después de la explosión

Conozca a Grace

Grace, de seis años, estaba sentada en la parte trasera de la camioneta de su familia en Eufaula, Oklahoma, cuando su hermano mayor perforó una lata de aerosol y encendió un encendedor.

La explosión que atravesó el coche al instante envolvió a Grace en llamas y le provocó graves quemaduras en ambas piernas. Primero la llevaron a un hospital en Eufaula y luego la trasladaron a Tulsa. Los médicos de allí comprendieron que necesitaba una atención más especializada, y se solicitó un traslado aéreo al Hospital Shriners para Niños de Texas, donde llegó pasada la medianoche del 12 de octubre de 2011.

“Cuando llegué allí, recuerdo que me desperté y estaba rodeada de gente que se preocupaba por mí”, dijo Grace. “Fueron muy amables. Todos me hicieron sentir como si fueran mi familia”.

Su estadía inicial en el Hospital Shriners para Niños de Texas duró cerca de tres semanas y medias, y durante los dos años siguientes, continuó volviendo al hospital para cirugías e injertos de piel. Grace viajaba cada seis meses para citas de seguimiento mientras su equipo de atención continuaba ayudándola a recuperarse. Fue entonces que comenzó a atenderse con una fisioterapeuta. Las quemaduras le habían provocado daños importantes en ambas piernas y los médicos le habían dicho que tal vez no volvería a caminar. Pero Grace estaba decidida. Con ejercicios de estiramiento, equilibrio y movilidad, poco a poco comenzó a recuperar la fuerza.

Grace todavía recuerda cuando su terapeuta la vio dar esos primeros pasos sin ayuda. “Dejé las muletas y caminé todo el camino sola”, dijo Grace. “Ella quedó boquiabierta y ambas empezamos a llorar. Ese momento fue enorme para mí”.

Realmente tengo que agradecerle al equipo de Shriners por darme la oportunidad de vivir. Me ayudaron en todo y nunca perdieron la fe en mí.
Grace, expaciente del Hospital Shriners para Niños

A medida que se iba recuperando físicamente, Grace también comenzó la terapia con un psicólogo del departamento de salud conductual para ayudarla a procesar el evento traumático ocurrido. Las sesiones le dieron las herramientas para comenzar a reconstruir un sentido de seguridad.

“Después de hablar con el psicólogo, pude entender que sí, pueden pasar cosas malas, pero no siempre va a pasar algo malo cada vez que me subo a un auto”, dijo. “El psicólogo me ayudó a calmar la mente y a comprender realmente lo que había sucedido”.

A lo largo de los años, Grace ha conservado muchos recuerdos de su paso por el Hospital Shriners para Niños de Texas. Uno de sus objetos más preciados es una manta amarilla de bebé que una enfermera le hizo a mano. La manta, decorada con animales bebés y bordada con su nombre, es un objeto preciado que Grace ahora ha transmitido a su propia hija.

Hoy, Grace, de 20 años, vive en Oklahoma y está estudiando facturación y codificación hospitalaria en la universidad. Pasa su tiempo libre trabajando con animales, específicamente entrenando perros de servicio para niños con discapacidades. Grace se inspiró para entrenar perros de servicio después de experimentar la diferencia que marcó su perro de servicio en su vida, ayudándola a manejar el trastorno de estrés postraumático después del incendio. “Para mí, un animal de servicio no es una herramienta médica. Es un compañero”.

El viaje de Grace no fue fácil, pero el apoyo que sintió del Hospital Shriners para Niños de Texas significó todo. “Hubo un momento en mi vida en el que me sentí muy deprimida”, dijo Grace. “Pero realmente tengo que agradecerle al equipo de Shriners por darme la oportunidad de vivir. Me ayudaron en todo y nunca perdieron la fe en mí”.

Ahora, está decidida a ayudar a otros a ver su propia fuerza, así como ella aprendió a ver la suya. “Lo que me pasó fue duro”, dijo Grace. “Pero creo que fue una bendición, porque así, me convertí en defensora de las víctimas de quemaduras. Quiero que sepan que no están solos”.

Un apoyo distinto

Con el apoyo de su equipo de atención del Hospital Shriners para Niños de Texas, Grace ahora avanza por la vida con un perro de servicio a su lado, y una pasión por ayudar a los demás.

Paciente  joven  con  quemaduras  en  la  sala  de  examen

Grace, de niña, se divierte en una cita de seguimiento.

perro  de  servicio

Grace junto a su perro de servicio.

Paciente  femenina  con  quemaduras  y  su  marido

Grace comparte un momento con su esposo.

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