Lo que comenzó como un día cualquiera en la vida de Enrique se convirtió rápidamente en un momento que le cambió la vida a este joven guatemalteco de 16 años.
Vivía en una residencia de estudiantes cerca de su escuela de horticultura, y tocó accidentalmente un cable eléctrico con corriente. La descarga de alto voltaje le provocó quemaduras devastadoras de tercer grado, y a pesar de todos los esfuerzos por salvarle el brazo, hubo que amputárselo a la altura del hombro.
El accidente podría haber acabado con sus aspiraciones, pero la determinación de Enrique lo ha impulsado hacia adelante. Apasionado por las plantas, estudia horticultura y espera algún día ser ingeniero agrónomo. Con la ayuda de su equipo de atención del Hospital Shriners para Niños de Texas, Enrique está recuperando las habilidades y la autoconfianza para volver a estudiar y un día construir una carrera en agricultura.
Cuando Enrique llegó a Shriners, su equipo médico se centró no solo en curar sus lesiones, sino también en prepararlo para el futuro. Sus sesiones de terapia ahora incluyen ejercicios y movimientos que se relacionan directamente con sus objetivos vocacionales. Por ejemplo, planta flores afuera del hospital como parte de la rehabilitación. Las experiencias del mundo real le brindan la oportunidad de practicar con su nueva prótesis de brazo y ganar confianza en las tareas que le gustaría que cimienten su futura carrera. También trabaja codo a codo con la maestra de la escuela del hospital, Flor Mota, para mantenerse al día con sus planes de estudio. Actualmente está estudiando en línea para obtener las certificaciones que necesitará cuando regrese a la escuela en Guatemala.
Emma Ogunda, FNP, enfermera practicante en el Hospital Shriners para Niños de Texas, dijo: “Enrique sufrió quemaduras que pusieron en peligro su vida y perdió un brazo, pero su perspectiva sigue siendo positiva y aventurera. No deja que nada le detenga”.