Corsés para escoliosis: Consejos de una paciente que ya lo vivió

Jillian sostiene dos de los corsés para la escoliosis que la han ayudado en su tratamiento.
Los pacientes que comienzan su recorrido en la escoliosis suelen tener preguntas, incluso algunas preocupaciones. ¿Será cómodo el corsé? ¿Cómo haré para usarlo en la escuela? ¿Qué pasa si me siento frustrado o abrumado?
Jillian, de 17 años, es paciente embajadora del Hospital Shriners para Niños de Nueva Inglaterra y entiende perfectamente lo que se siente al vivir esa experiencia. Le diagnosticaron escoliosis a los 12 años y ya ha completado su tratamiento con el corsé. Nos comparte algunos consejos y palabras de aliento para ayudar a otros paciente a adaptarse, cumplir con el uso del dispositivo y tener confianza en el proceso.
¿Cuál es tu consejo número uno para alguien que está empezando a usar un corsé?
Que vayas adaptándote poco a poco. Si te sientes incómodo todo el tiempo, díselo a los médicos. Es mejor comprobar el ajuste a que resulte incómodo y terminar no usando el corsé.
¿Qué te ayudó a usar el corsé ortopédico el número de horas recomendado?
Tenía una aplicación que registraba las horas y me “acumulaba” las horas extra que lo usaba. También organicé mi horario en torno a los deportes. Usaba el corsé siempre, excepto para clase de gimnasia y fútbol. Cuando llegaba a casa, me duchaba y me lo volvía a poner enseguida.
¿Qué te ayudó a sentirte cómoda con el corsé?
Debajo del corsé siempre usaba una camiseta interior limpia y seca. Las camisetas sin mangas elásticas y sin costuras me resultaron las más cómodas. Las que me dieron en Shriners Children’s fueron las mejores.
¿Como hiciste más cómodo dormir con el corsé puesto?
Primero dormía sobre una superficie más firme y luego fui cambiando gradualmente a una más blanda. La superficie más firme me ayudaba a evitar que el corsé se moviera demasiado cuando yo me movía.
¿Qué te ayudó a sentirte cómoda con el corsé en la escuela?
Siempre llevaba conmigo una camiseta o una blusa seca de repuesto por si necesitaba cambiarme. También llevaba una toallita pequeña por si necesitaba refrescarme durante el día. Intenta mantener la confianza, aunque al principio te resulte difícil. Me ayudó ser sincera con mis amigos y compañeros de clase. Uno nunca sabe quién más podría estar pasando por algo similar.
¿Qué te ayudó a mantener la confianza con el corsé?
Decoré mi corsé según mis intereses y mi personalidad, y no lo oculté. Usar ropa con la que me sintiera cómoda también me ayudó a mantener la confianza en mí misma.
¿Qué es lo que más aprendiste después del tratamiento con corsé ortopédico?
Aprendí que soy más fuerte de lo que pensaba. Estoy orgullosa de mí mismo por adaptarme y seguir haciendo las cosas que me gustan.
Unas palabras de ánimo
Usar un corsé ortopédico no siempre es fácil, pero es un paso importante hacia un futuro más sano. Tómalo con calma, un día a la vez, confía en tu red de apoyo y no tengas miedo de expresar tu opinión si algo no te parece correcto.
Como demuestra Jillian, con tiempo, paciencia y el apoyo adecuado, el uso del corsé será parte de tu rutina y de tu fuerza.
No estás solo en este viaje.
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