Su tratamiento comenzó pronto. Empezó con una serie de yesos desde las puntas de sus piecitos hasta los muslos.
Incluso entonces, Michele recuerda a una niña pequeña que no se dejaba amedrentar por el tratamiento.
“Incluso con todos los yesos, siempre encontraba la manera de saltar”, contó Michele.
Esa determinación acompañó a Miracle en cada etapa del tratamiento. Según contó Michele, “ella nunca se quejó”, ni con los yesos, ni con los dispositivos ortopédicos, ni con las cirugías.
A medida que Miracle crecía, eran más y más las cosas que quería probar. Comenzó a practicar gimnasia a los 4 años y baloncesto a los 5. Entonces, una oportunidad inesperada le presentó algo nuevo: los concursos de belleza.
“Había intentado convencerla de que participara en concursos de belleza de más chiquita, pero no estaba interesada”, dijo Michele. Eso cambió cuando se enteró de que los alumnos de quinto grado de su escuela necesitaban ayuda para recaudar dinero para una excursión antes de iniciar la escuela secundaria.
Miracle quiso ayudar.
Se inscribió en su primer concurso de belleza para recaudar fondos para la excursión escolar y descubrió que subir a un escenario podía significar algo más que ganar. Para Miracle, subir al escenario podía ser otra forma de contribuir a la comunidad.
Hasta la fecha, Miracle ha participado en cuatro certámenes de belleza, cada uno de los cuales ha tenido alguna manera de apoyar a la comunidad. Ha ganado el Premio Elección del Público y ha quedado tercera en la clasificación general. Estos logros se suman a la lista de recuerdos de lo mucho que ha avanzado: junto con sus yesos y aparatos ortopédicos de todos estos años. Todos estos souvenires dejan claro que, con una atención médica de primer nivel y la determinación de una niña, todo es posible.