Alaina es una niña de 11 años de Humble, Texas, cuya primera reacción cuando se enteró de que tendría que usar un corsé para la escoliosis fue de ansiedad.
“Me preocupaba que la gente se diera cuenta”, dijo Alaina.
Este tipo de preocupación es común entre los niños que comienzan el tratamiento para la escoliosis. La preocupación por encajar en la escuela o porque sus compañeros los vean como "el distinto" a veces es un obstáculo para que usen el corsé de acuerdo con lo prescrito. La historia de Alaina pone de manifiesto cómo la detección a tiempo y el uso constante del corsé pueden ayudar a los niños a controlar con éxito la escoliosis, sin que tengan que dejar las actividades que les gustan.
La escoliosis de Alaina fue detectada a través de un programa de detección temprana en su escuela primaria. Gracias a esta detección, finalmente la derivaron al Hospital Shriners para Niños de Texas, donde su equipo de atención determinó que era necesario el uso de un corsé. Las pruebas de detección en la escuela pueden cumplir un papel fundamental en identificar la escoliosis antes de que la curva de la columna vertebral se agrave. En el caso de Alaina, la detección temprana permitió a los profesionales comenzar el tratamiento en una etapa importante de su desarrollo.
Sin embargo, una vez que un niño recibe el corsé, el éxito del tratamiento depende en gran medida de que lo use según lo indicado. “La adherencia al tratamiento es clave” dijo Hannah Zesiger, MS, L/CPO, protesista y ortopedista certificada del Hospital Shriners para Niños de Texas. “Es un trabajo en equipo entre el médico, el paciente y la familia para intentar que le resulte lo más cómodo posible al paciente llevarlo puesto”.