El Hospital Shriners para Niños de Boston destaca su atención para afecciones craneofaciales en este mes de julio, el Mes Nacional de Concientización y Prevención sobre Afecciones Craneofaciales y Labio Leporino.
En su estudio de las 20 semanas de embarazo, Andrew y Ellen supieron que su hija, Dottie, iba a nacer con labio leporino y quizás paladar hendido. Los médicos recomendaron una resonancia magnética fetal para obtener imágenes más detalladas y proporcionaron a la familia una lista de centros donde esta prueba se podía realizar. Ellen y Andrew llamaron a todos los lugares de la lista para poder hacer el procedimiento lo antes posible. Primero recibieron respuesta del Hospital General de Massachusetts, y Ellen se realizó la resonancia magnética allí. Mientras estaban en el Hospital General de Massachusetts, oyeron hablar del Centro de Labio Leporino, Paladar Hendido y Afecciones Craneofaciales, un programa conjunto en colaboración con el Hospital Shriners para Niños de Boston.
“Tras recibir los resultados de la resonancia magnética, nos reunimos con el resto del equipo de atención craneofacial, incluida la Dra. Ranganathan, y en verdad fue una decisión fácil llevar a Dottie al Hospital Shriners de Boston para que recibiera atención médica una vez que naciera”, dijo Ellen.
La Dra. Kavitha Ranganathan, MD, es cirujana plástica certificada y codirectora de equipo de Labio Leporino, Paladar Hendido y Afecciones Craneofaciales. El programa de labio leporino, paladar hendido y afecciones craneofaciales del Hospital Shriners para Niños de Boston se encuentra verificado por la Asociación Estadounidense de Paladar Hendido y Afecciones Craneofaciales. En una sola cita, los pacientes tienen acceso a todos los especialistas que puedan necesitar a lo largo de su tratamiento. Esto incluye a nutricionistas, logopedas, ortodoncistas y cirujanos de cirugía oral y maxilofacial.
Dottie tuvo tres cirugías antes de cumplir un año. Dottie nació con labio leporino y paladar hendido pronunciados, es decir, con una distancia importante entre ambas secciones de la boca. Por este problema, la Dra. Ranganathan le realizó una cirugía de adhesión labial a las 12 semanas de edad, que permitió reducir el espacio. “A esa cirugía le siguió la reparación del labio leporino, 10 semanas después, y luego, la reparación del paladar”, contó Ellen.
La Dra. Ranganathan explicó que “la reparación del paladar se realiza en una sola operación, alrededor de los 12 meses de edad, para optimizar el crecimiento facial y permitir un óptimo desarrollo del habla”.
Dottie ya está plenamente recuperada de las primeras cirugías y volverá una vez al año para revisión durante los próximos cinco años. Después de ese plazo, la Dra. Ranganathan evaluará si es necesario realizar alguna cirugía adicional, incluyendo injertos óseos. En niños que nacen con labio leporino o paladar hendido puede ser buena idea realizar un injerto óseo, ya que les ayuda a fijar los dientes permanentes. “Los niños con fisuras gingivales requieren injerto óseo para favorecer un óptimo desarrollo dental. También ayuda a realzar la belleza y la funcionalidad de la sonrisa”, afirmó la Dra. Ranganathan.
Ellen y Andrew sintieron pleno apoyo mientras lidiaban con las emociones del diagnóstico de Dottie. Sandy Barrett, BSN, RN, CCM, enfermera gestora del cuidado, fue una particular fuente de apoyo. “Sandy se comportó genial. Le he enviado preguntas por correo electrónico y siempre responde con mucha rapidez. Cuando hemos necesitado explicaciones más detalladas, Sandy siempre ha estado ahí”, dijo Ellen.
Sandy explicó que el equipo de gestión del cuidado se pone en contacto con las familias incluso antes de la primera cita, y están siempre disponibles para responder a sus preguntas y explicarles qué pueden esperar. “También contribuimos con poner en contacto a la familia con otros miembros del equipo, a medida que el niño recorre las distintas etapas de la atención craneofacial” explicó.