Hacer fortaleza de los obstáculos
Si bien la cirugía fue exigente a nivel físico, la rehabilitación puso a prueba a Anthony en todo otro nivel.
Para volver a practicar deportes, pasó meses en fisioterapia, recuperando fuerza, movilidad y confianza en sí mismo.
“No deseaba nada más que volver al campo y estar ahí para mis compañeros”, dijo.
A lo largo de todo el proceso, los fisioterapeutas Angie Blaikie, PT, y Mark Quan-Tong, PT, DPT, fueron piezas clave de su recuperación. Anthony agradece a estos fisioterapeutas por haberle ayudado a canalizar la frustración y convertirla en progreso, y por haberle impulsado a seguir adelante, incluso en los días difíciles.
“Mi relación con ellos es algo que no creo que pueda repetir con nadie más”, dijo. “Angie transforma las emociones de uno en energía, y Mark no se tomó ni un solo día libre y siempre me exigió al máximo”.
A la primera cirugía de Anthony le siguió otra intervención importante por su segunda lesión, tan solo dos semanas después, así que tuvo que reiniciar parte de su proceso de recuperación.
El proceso de rehabilitación duró más de un año. Cada meta alcanzada era un paso más hacia la normalidad: volver a correr, recuperar la fuerza, aumentar la movilidad lateral y, finalmente, regresar a los deportes.
“En toda la experiencia, siempre me ayudaron a sentirme yo mismo de nuevo”, dijo Anthony.
Mirar hacia el futuro
Ahora que cursa su último año de secundaria, Anthony ha vuelto al campo de fútbol americano y está centrado en su futuro. Quiere seguir jugando al fútbol americano a nivel universitario y está explorando oportunidades en universidades como Stanford, UC Davis, USC y Princeton.
Su tratamiento médico también ha influido en sus intereses académicos. Tras vivir de primera mano cómo se trabaja tras bastidores en la atención al paciente, Anthony ha desarrollado un interés por la medicina deportiva, la kinesiología y la psicología del deporte.
Fuera del ámbito deportivo, le gusta estudiar historia y aprender sobre diferentes culturas. Actualmente está aprendiendo japonés, espera aprender otros idiomas y sueña con viajar por el mundo.
John ha visto a Anthony afrontar todos los desafíos con determinación.
“Anthony es un líder”, dijo John. “Quiere mejorar la vida de las personas que tiene cerca”.
Apoyo para toda la familia
Para John, la atención que Anthony recibió en el Hospital Shriners para Niños del Norte de California fue mucho más que la cirugía y la rehabilitación. Recuerda que el equipo respondía a las preguntas con gusto, se comunicaba con claridad y brindaba apoyo a toda la familia, en lo que fue un período estresante e incierto.
“Cada aspecto de la experiencia fue extraordinario y excepcional”, afirmó John. “Es claro que la Dra. Friel es competente, capaz y segura de sí misma. Su equipo inspiró confianza porque son profesionales, pero también porque nos hacían sentir como en familia”.
Más adelante, cuando surgió un problema inesperado en la otra rodilla de Anthony, fue claro para la familia a dónde tenían que acudir.
Igualmente significativo fue el hecho de que la atención a Anthony no supuso ninguna carga económica para la familia. En las cirugías, las citas de seguimiento y los servicios de fisioterapia, la familia solo tuvo que centrarse por completo en la recuperación de Anthony, sin preocuparse por el costo.
“Estoy seguro de que sus cirugías habrían costado cientos de miles de dólares”, dijo John. “Sin incluir todo el seguimiento y la fisioterapia, que también estuvieron cubiertos. No solo estuvo todo cubierto, sino que además fue la mejor atención que podíamos encontrar”.
Hoy, mientras Anthony persigue sus metas en el campo, en el aula y en el mundo, John sigue agradecido por el papel que tuvo Shriners Children’s en ayudar a su hijo a salir adelante. “Si usted está pensando en hacer una donación, lo que estará haciendo es contribuir a que los sueños de un niño se hagan realidad”. “Literalmente le estárá devolviendo la vida a los niños”, dijo.
Para Anthony, esta experiencia le ha permitido valorar aún más a las personas que le ayudaron a superar uno de los capítulos más difíciles de su vida.
“Shriners Children’s ha hecho puras cosas increíbles por mí”, dijo.