Anthony regresa al campo gracias a la atención del Hospital Shriners para Niños del Norte de California.

Anthony siempre ha sido atlético.

Fue un atleta destacado, con sueños de jugar al fútbol americano universitario, y pasó gran parte de su infancia compitiendo en deportes, siempre esforzándose por mejorar.

Pero detrás de esas ambiciones se escondía una afección que en ese momento no comprendía del todo: una lesión osteocondral, una lesión focal que implica daños en el cartílago articular y el hueso subcondral subyacente.

Su primer gran revés se produjo en un entrenamiento de baloncesto en su segundo año de escuela secundaria. Saltó para capturar un rebote y sintió un crujido en la rodilla. Con una resonancia magnética se pudo ver el daño en el cartílago y un fragmento de hueso astillado en la rodilla que se había desprendido y estaba desgarrando el tejido circundante, casi tocando el ligamento cruzado anterior.

Fue remitido al programa de medicina deportiva del Hospital Shriners para Niños del Norte de California.

Anthony sintió esperanza por primera vez cuando la cirujana ortopédica y especialista en medicina deportiva Nicole Friel, MD, le revisó la resonancia magnética.

“Estaba tan agradecido”, afirmó. “Tras esa primera resonancia magnética, descubrimos que tenía un defecto en el cartílago”.

Ese referido marcó el comienzo de un recorrido de dos años, en el que Anthony eventualmente recuperaría la capacidad de participar en sus deportes favoritos.

Más que un diagnóstico

Desde el principio, Anthony sintió que su equipo médico lo veía como algo más que un caso médico.

Recuerda que los médicos y terapeutas se tomaron el tiempo para explicarle las decisiones médicas, aunque fueran complejas, y que reconocían el impacto emocional de no poder competir.

“Me sorprendió mucho”, dijo Anthony. “Tuvieron en cuenta mis emociones al 100 %. Creo que soy maduro para mi edad, pero fueron concisos en la forma en que me explicaron mi diagnóstico”.

Poco después, se encontró con la misma lesión, esta vez durante un partido de baloncesto: una parada en salto, como cualquier día, le provocó un fuerte chasquido en la otra rodilla. Esta vez, se desprendió un trozo mucho más grande.

La lesión se produjo en un momento devastador. Anthony perdió oportunidades con reclutadores de fútbol americano universitario y tuvo que quedarse en la banca mientras sus compañeros jugaban,

A lo largo de múltiples cirugías, visitas de seguimiento y más de un año de rehabilitación, Anthony desarrolló una relación cercana con la Dra. Friel. La veía con tanta frecuencia, entre las cirugías y la recuperación, que se convirtió en una fuente confiable de aliento y orientación.

“Desde el principio me dijo que era un procedimiento difícil y que el éxito no estaba garantizado”, dijo Anthony. “Pero yo confiaba plentamente en ella”.

En la cirugía, la Dra. Friel le extirpó el cartílago defectuoso y reemplazó las áreas dañadas del hueso con injertos de donantes, diseñados para encajar exactamente en la rodilla de Anthony.

Para Anthony, que nunca antes se había sometido a una cirugía mayor, la experiencia podría haber sido abrumadora. En lugar de eso, recuerda que se sintió preparado.

“La cirugía fue una cuestión muy importante para él”, dijo John, el padre de Anthony. “Le explicaron todo tan buen que sintió que era simplemente parte del proceso”.

En toda la experiencia, siempre me ayudaron a sentirme yo mismo de nuevo.
Anthony, paciente del Hospital Shriners para Niños del Norte de California

Hacer fortaleza de los obstáculos

Si bien la cirugía fue exigente a nivel físico, la rehabilitación puso a prueba a Anthony en todo otro nivel.

Para volver a practicar deportes, pasó meses en fisioterapia, recuperando fuerza, movilidad y confianza en sí mismo.

“No deseaba nada más que volver al campo y estar ahí para mis compañeros”, dijo.

A lo largo de todo el proceso, los fisioterapeutas Angie Blaikie, PT, y Mark Quan-Tong, PT, DPT, fueron piezas clave de su recuperación. Anthony agradece a estos fisioterapeutas por haberle ayudado a canalizar la frustración y convertirla en progreso, y por haberle impulsado a seguir adelante, incluso en los días difíciles.

“Mi relación con ellos es algo que no creo que pueda repetir con nadie más”, dijo. “Angie transforma las emociones de uno en energía, y Mark no se tomó ni un solo día libre y siempre me exigió al máximo”.

A la primera cirugía de Anthony le siguió otra intervención importante por su segunda lesión, tan solo dos semanas después, así que tuvo que reiniciar parte de su proceso de recuperación.

El proceso de rehabilitación duró más de un año. Cada meta alcanzada era un paso más hacia la normalidad: volver a correr, recuperar la fuerza, aumentar la movilidad lateral y, finalmente, regresar a los deportes.

“En toda la experiencia, siempre me ayudaron a sentirme yo mismo de nuevo”, dijo Anthony.

Mirar hacia el futuro

Ahora que cursa su último año de secundaria, Anthony ha vuelto al campo de fútbol americano y está centrado en su futuro. Quiere seguir jugando al fútbol americano a nivel universitario y está explorando oportunidades en universidades como Stanford, UC Davis, USC y Princeton.

Su tratamiento médico también ha influido en sus intereses académicos. Tras vivir de primera mano cómo se trabaja tras bastidores en la atención al paciente, Anthony ha desarrollado un interés por la medicina deportiva, la kinesiología y la psicología del deporte.

Fuera del ámbito deportivo, le gusta estudiar historia y aprender sobre diferentes culturas. Actualmente está aprendiendo japonés, espera aprender otros idiomas y sueña con viajar por el mundo.

John ha visto a Anthony afrontar todos los desafíos con determinación.

“Anthony es un líder”, dijo John. “Quiere mejorar la vida de las personas que tiene cerca”.

Apoyo para toda la familia

Para John, la atención que Anthony recibió en el Hospital Shriners para Niños del Norte de California fue mucho más que la cirugía y la rehabilitación. Recuerda que el equipo respondía a las preguntas con gusto, se comunicaba con claridad y brindaba apoyo a toda la familia, en lo que fue un período estresante e incierto.

“Cada aspecto de la experiencia fue extraordinario y excepcional”, afirmó John. “Es claro que la Dra. Friel es competente, capaz y segura de sí misma. Su equipo inspiró confianza porque son profesionales, pero también porque nos hacían sentir como en familia”.

Más adelante, cuando surgió un problema inesperado en la otra rodilla de Anthony, fue claro para la familia a dónde tenían que acudir.

Igualmente significativo fue el hecho de que la atención a Anthony no supuso ninguna carga económica para la familia. En las cirugías, las citas de seguimiento y los servicios de fisioterapia, la familia solo tuvo que centrarse por completo en la recuperación de Anthony, sin preocuparse por el costo.

“Estoy seguro de que sus cirugías habrían costado cientos de miles de dólares”, dijo John. “Sin incluir todo el seguimiento y la fisioterapia, que también estuvieron cubiertos. No solo estuvo todo cubierto, sino que además fue la mejor atención que podíamos encontrar”.

Hoy, mientras Anthony persigue sus metas en el campo, en el aula y en el mundo, John sigue agradecido por el papel que tuvo Shriners Children’s en ayudar a su hijo a salir adelante. “Si usted está pensando en hacer una donación, lo que estará haciendo es contribuir a que los sueños de un niño se hagan realidad”. “Literalmente le estárá devolviendo la vida a los niños”, dijo.

Para Anthony, esta experiencia le ha permitido valorar aún más a las personas que le ayudaron a superar uno de los capítulos más difíciles de su vida.

“Shriners Children’s ha hecho puras cosas increíbles por mí”, dijo.

Conozca a Anthony

Gracias al firme apoyo del personal del Hospital Shriners para Niños del Norte de California, Anthony ha vuelto al campo y piensa en su futuro.

Paciente en cama de hospital con atuendo preoperatorio.

Anthony sonríe radiante, preparándose para la cirugía.

Paciente ortopédico en cama de hospital con aparato ortopédico en la pierna.

Anthony comienza su recuperación, descansando en la cama tras la cirugía con una férula en la pierna.

Paciente ortopédico con fisioterapeuta femenina, fondo colorido

Anthony y Angie, fisioterapeuta, posan juntos en una sesión de fisioterapia.

Un paciente ortopédico y su terapeuta juegan a la pelota.

Anthony y Mark, fisioterapeuta, juegan al fútbol americano en el césped del hospital.

Paciente ortopédico con fisioterapeuta

Anthony visita a Mark, fisioterapeuta, después de su última cita.

Paciente ortopédico con cinco miembros del personal

Anthony posa con el equipo de Shriners Children's en el partido de APP en Roseville.

Anthony y su padre comparten un momento con la Dra. Friel y el entrenador deportivo Devin en la última cita de Anthony.

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