Piense en todo el movimiento que realiza un niño promedio al día, desde atarse los cordones de los zapatos hasta subirse al autobús escolar o jugar en la clase de gimnasia.
Ahora imagínese realizar todas esas tareas, además de actividades físicas extracurriculares, con la columna vertebral curvada, que le causa molestias y dolor. Esta era la realidad de Ali, una paciente de 15 años de Ohio. Hasta que descubrió el Hospital Shriners para Niños de Filadelfia.
Ali es una atleta excepcionalmente talentosa, tanto en el campo de sóftbol como en el teatro, donde baila en el escenario. También le gusta criar y exhibir gallinas en su granero. Pero cuando la escoliosis empezó a impedirle hacer con comodidad las cosas que le gustaban, buscó ayuda profesional. Probó fisioterapia y un corsé ortopédico, pero no fueron tan exitosos como había imaginado. Tras una exhaustiva investigación sobre las mejores opciones de tratamiento, la familia de Ali llegó al Hospital Shriners para Niños de Filadelfia.
Ali dijo: “Cuando nos dijeron que la cirugía era inevitable, mi mayor temor no era el procedimiento en sí, sino la posibilidad de perder la vida que me había construido en torno a las cosas que amaba”. El Dr. Amer Samdani, MD, y su equipo aliviaron las preocupaciones de Ali y su familia.
El Dr. Samdani explicó que Ali era candidata a cirugía híbrida: una técnica innovadora que combina la cirugía de fusión espinal con otra técnica, el anclaje del cuerpo vertebral, en la que se tira de la curva de escoliosis mediante una cuerda resistente y flexible que va enderezando la columna vertebral. Para Ali, que es una adolescente activa, esta técnica quirúrgica híbrida permite preservar la amplitud de movimiento, lo que facilita su regreso a las actividades físicas.
El Dr. Samdani dijo: “Dado que Ali es muy activa y es importante preservar la movilidad de su zona lumbar, la cirugía híbrida fue la opción perfecta para ella. Se recuperó magníficamente de la cirugía. Demostró una gran fuerza de voluntad, perseverancia y fortaleza”.