Cora regresa a los escenarios gracias a la atención del Hospital Shriners para Niños del Norte de California

A Cora le encanta bailar desde los 2 años. Empezó en clases de ballet y le encantó.

En los últimos 11 años, la pasión por la danza se convirtió en algo más. Cora incorporó la danza lírica, contemporánea y jazz, participó en musicales escolares, compitió en baile y se armó una rutina que muy a menudo la tenía bailando hasta entrada la noche. Ya fuera en el estudio o en el escenario, parecía ser ella misma cuando bailaba.

Entonces, tuvo un chequeo de rutina que reveló algo inesperado y lo cambió todo.

Un diagnóstico que alteró el compás

Cuando Cora tenía 10, en una revisión de rutina, su pediatra notó señales de escoliosis. “Cuando le pidieron que se incline hacia adelante, pensé: ‘¡Dios mío!’. Se notaba enseguida que algo andaba mal”, dijo Lindsay, la madre de Cora.

En los Estados Unidos, aproximadamente el 2 a 5 % de los niños presentan escoliosis, una afección en la que la columna vertebral desarrolla una curvatura en forma de letra C o S a medida que la persona crece, en lugar de crecer en línea recta. Con el tiempo, la curvatura puede empeorar, ser más notoria y provocar dolor. En casos graves de escoliosis sin tratar, puede afectar el corazón, los pulmones y otros órganos internos al quedar cada vez más presionados.

Con radiografía se confirmó que tenía dos curvaturas en la columna vertebral. Al principio, el plan era un corsé ortopédico, y Cora se comprometió plenamente. Siguió las instrucciones en detalle por un año, usando el corsé y asistiendo a consultas regulares donde se le hacían estudios por imágenes. “Es el tipo de niña que hace todo lo que se le pide”, dijo Lindsay. “Ella quería que funcionara”.

Pero a pesar de su gran esfuerzo, las curvas continuaron progresando. Al mismo tiempo, por cambios inesperados en el seguro médico de la familia, Cora vio pausada su atención médica. Lo que siguió fue un frustrante período de incertidumbre, retrasos y preguntas sin respuesta.

Los resultados de los estudios de Cora finalmente se analizaron, meses después de que se le hubieran tomado, y develaron que las curvas habían empeorado significativamente. “Sentimos que habíamos perdido el tiempo”, dijo Lindsay. “Estaba desesperada por conseguir atención médica para mi hija”.

Buscando respuestas

Decidida a encontrar atención especializada, Lindsay comenzó a buscar una derivación al Hospital Shriners para Niños del Norte de California. “Había oído hablar de Shriners Children's y de la atención de columna vertebral que brindaban allí”, dijo Lindsay. “En ese momento, supe que ese era el camino que debíamos seguir”.

Cuando Cora fue revisada en Shriners Children’s en septiembre de 2025, la gravedad de su escoliosis había aumentado nuevamente. Sus curvas habían progresado hasta un punto en el que la duda no era si le realizarían una cirugía de fusión espinal, sino cuándo.

Durante esa primera visita, conocieron al Dr. Rolando Roberto, MD, jefe de personal y jefe de ortopedia, quien estaría a cargo del cuidado de Cora. “Lo que me llamó la atención de inmediato fue que priorizó a Cora como persona”, dijo Lindsay. “Se fijo en más que su columna vertebral”.

La pasión de Cora por el baile pronto salió a colación. “El Dr. Roberto realmente quería entender las cosas que le importaban”, dijo Lindsay. “Dejó claro que el objetivo era ayudarla a retomar las cosas que le gustan”.

Nunca sentí que las decisiones se basaran en otra cosa que no fuera lo que Cora necesitaba. Todas las personas que conocimos la hicieron sentir como una prioridad.
Lindsay, madre de paciente del Hospital Shriners para Niños del Norte de California

Cirugía: El punto de inflexión

En los meses previos a la cirugía, los síntomas de Cora se intensificaron. El dolor se hizo más frecuente y afectó su sueño, su capacidad de concentración en la escuela y cuando estaba en el estudio.

Su equipo médico empezó a prepararla para lo próximo. Una especialista en desarrollo infantil la ayudó a aliviar su ansiedad, sobre todo la relacionada con el miedo a las agujas. Para esto, le explicó todas las etapas del proceso y le presentó los lugares y personas que iba a ver durante el procedimiento. “Me mostraron cómo sería todo”, dijo Cora. “Eso me ayudó mucho”.

Cuando surgió una oportunidad de operación antes de lo previsto, la familia actuó con rapidez. Cora no iba a tener que esperar meses, sino que le realizarían el procedimiento en enero de 2026. “Fue algo repentino, pero en el buen sentido”, dijo Lindsay. “Llevábamos esperando tanto tiempo”.

El 14 de enero de 2026, Cora se sometió a una fusión espinal de las vértebras T5-L4 en el Hospital Shriners para Niños del Norte de California.

Para sus padres, las horas de la cirugía fueron horas de nerviosismo y anticipación, sentimientos que se vieron aliviados por la comunicación constante del equipo médico. “Sabíamos que estaba en buenas manos”, dijo Lindsay. “Eso marcó la diferencia”.

Tras la cirugía, Cora estuvo cuidada de cerca en la unidad de cuidados intensivos pediátricos, antes de ser trasladada a su habitación.

Con el paso de los días, se fueron sumando pequeños logros: sentarse, ponerse de pie y dar esos primeros pasos con cuidado.

Desarrollando fuerza, paso a paso

Cora estuvo cinco días recuperándose en el Hospital Shriners para Niños antes de regresar a casa, donde siguió mejorando a un ritmo sorprendente. “Al día siguiente de llegar a casa, ya estaba levantada y caminaba”, dijo Lindsay.

Cada día era una nueva mejora. En cuestión de semanas, su dolor comenzó a disminuir, y empezó a sentir una creciente sensación de normalidad.

En su cita de seguimiento al mes, el Dr. Roberto la autorizó para regresar al ballet, comenzando con tan solo una hora de clases. “No perdimos el tiempo”, dijo Lindsay. “Volvimos de inmediato al estudio”.

En primavera, apenas unos meses después de la cirugía, Cora se propuso presentarse a las audiciones para un equipo de baile competitivo. “Ella llegó con una perspectiva muy sana”, dijo Lindsay. “Ella no dejaba de decir: ‘Estoy feliz de que puedo hacer esto, nada más’”.

No solo entró a formar parte del equipo, sino que también fue seleccionada para una actuación en solitario.

Un apoyo distinto

Para Lindsay, uno de los aspectos que más destaca de la experiencia ha sido el ambiente de Shriners Children's: no solo la atención médica, sino también la filosofía que la sustenta. “Nunca sentí que las decisiones se basaran en otra cosa que no fuera lo que Cora necesitaba”, dijo. “Todas las personas que conocimos la hicieron sentir como una prioridad”.

Ese apoyo le dio a la familia el espacio necesario para centrarse en lo que más importaba: La recuperación de Cora y su futuro.

Bailando por la vida

Cora, que ahora tiene 13 años, compagina la danza con los estudios, las actividades de liderazgo y la participación en su comunidad. Es una estudiante destacada y mantuvo un buen rendimiento académico durante toda su recuperación.

Fuera del aula, continúa luciéndose tanto en danza como en música. Ha participado en musicales escolares y concursos de talentos, y se está preparando para cantar el himno nacional en la Feria del Condado de El Dorado.

El verano pasado, fue coronada Miss Junior del Condado de El Dorado. Esto la llevó a participar de trabajo voluntario y eventos comunitarios. “Me gusta conocer gente nueva y apoyar diferentes causas”, dijo Cora.

También ha comenzado a compartir más públicamente su experiencia de escoliosis, con la esperanza de dar fuerzas a otras personas que estén viviendo lo mismo. A menudo usa vestidos que dejan al descubierto las cicatrices de las operaciones. “Quiero que la gente sepa que pueden seguir haciendo lo que les gusta”, dijo Cora.

De vuelta en el estudio, Cora está entrenando cada vez más, trabajando para retomar por completo los estilos que más le gustan.

Espera con ilusión subir al escenario, las competiciones y todas las nuevas oportunidades, y lo hace con la misma determinación que la impulsó a seguir adelante. “Shriners Children's ofrece a los niños la oportunidad para trabajar en lo que desean [hacer], y cuidan su salud”, dijo.

Conozca a Cora

Cora se ha recuperado de la cirugía de fusión espinal gracias al apoyo del Hospital Shriners para Niños del Norte de California. Ella practica danza competitiva y se luce en concursos de belleza.

Un niño sonriente con un corsé para la escoliosis.

Cora, de pequeña, con su corsé para la escoliosis.

Una imagen comparativa de dos radiografías que muestran los resultados antes y después del uso de un corsé para la escoliosis.

Una radiografía muestra la columna vertebral de Cora antes y después del tratamiento con corsé.

Una niña con una tiara y una banda, de espaldas a la cámara, mostrando una cicatriz en la espalda.

Cora luce sin vergüenza las cicatrices de la cirugía con su atuendo del concurso de belleza.

Un niño hablando por un micrófono durante una entrevista con una mujer y un hombre que sostiene una cámara.

Cora conversa con Good Day Sacramento sobre el Mes de Concientización sobre la Escoliosis en la caminata Walk for Love.

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