El camino de regreso al Hospital Shriners para Niños
Persiguió ese objetivo con creatividad, y se destacó en sus estudios de música en la Universidad de California en Davis, antes de comenzar una carrera de 12 años en investigación clínica. Un mentor le había recomendado que pensara si le interesaba la atención directa al paciente, y esto lo llevó a descubrir la profesión de asistente médico (PA). Encajaba a la perfección.
Se graduó del programa de asistente médico de la Universidad Samuel Merritt en 2020, y a continuación se especializó en ortopedia, una elección que sintió como predestinada.
“Más tarde, pensé en lo significativo que era ese momento, que estaba cerrando un ciclo”, dijo Eduardo. “El equipo de ortopedia me ayudó y ahora trabajo en ortopedia”.
Durante cuatro años trabajó con pacientes adultos, pero cuando vio un anuncio de un puesto en ortopedia pediátrica general y de fracturas en el Hospital Shriners para Niños del Norte de California, supo que era la oportunidad que lo había estado esperando. Se incorporó al equipo de en diciembre de 2024.
La empatía en acción: Un proveedor que entiende
La historia personal de Eduardo influye profundamente en la atención que brinda hoy, del otro lado de la camilla del consultorio. Él comprende el miedo, la frustración y la profunda esperanza que las familias traen consigo al entrar al hospital.
“Puedo ponerme en su lugar, especialmente con los pacientes de otros países. Entiendo lo que se siente”, dijo. “La buena voluntad y los recursos disponibles para los niños aquí son algo que no se encuentra en todos lados. De niño recibí la mejor atención posible, y quiero asegurarme de que mis pacientes tengan la misma suerte”.
Para él, Shriners Children's es más que un sistema de atención médica; es un modelo de atención con alta calidad humana del que ahora se siente orgulloso de formar parte.
“Me encanta mi trabajo: la amabilidad, la empatía y el apoyo son bienes escasos, especialmente en un campo tan exigente como la ortopedia. Esto demuestra el gran valor que le damos a la misión en cómo atendemos al paciente”.
Una vida de exploración y gratitud
Hoy en día, Eduardo lleva una vida activa y plena: practica yoga, va al gimnasio y viaja mucho por Centroamérica, Europa y Asia. Disfruta del arte, la arquitectura y la cultura, y valora la posibilidad de caminar y explorar el mundo libremente.
Él describe esta experiencia como el momento en que pudo hacer realidad su propia versión del sueño americano: acceder a una atención médica que le cambió la vida, tener acceso a una educación que de otro modo habría sido inalcanzable y construir una carrera con propósito, dedicado a ayudar a los demás.
“Me siento muy afortunado de que Shriners Children's me haya dado la oportunidad de trabajar aquí y aprender sobre medicina ortopédica pediátrica, y estoy enormemente agradecido por toda la orientación que recibo del equipo de Shriners”, compartió Eduardo. “Estoy feliz y entusiasmado por lo que viene. Todos los días se completa el ciclo”.