
Un implante inalámbrico ayuda a Vincent a salir adelante tras una lucha de toda la vida
Crédito de la imagen: Journal de Montréal
Durante la mayor parte de su vida, Vincent caminó con una diferencia visible: tenía la pierna derecha 15 centímetros más corta que la izquierda.
Vincent nació en Trois-Rivières, Quebec, Canadá, y creció usando zapatos con suelas gruesas que compensaban la altura para poder caminar con normalidad. De niño, incluso le dijeron que algún día no le quedaría otra opción que la amputación.
“Me dijeron que no podían hacer nada”, dijo el joven, que ahora tiene 20 años.
Esa perspectiva cambió drásticamente el pasado mes de junio. En el Hospital Shriners para Niños de Canadá, Vincent se convirtió en el primer paciente en Canadá en recibir un implante de varilla metálica electrónica inalámbrica en el fémur. Este dispositivo le permite alargar la pierna gradualmente mediante un motor externo que se controla a distancia. La cirugía, realizada por el cirujano ortopédico Mitchell Bernstein, M.D., fue la tercera operación importante de pierna que se realizó Vincent. Esta vez, sin embargo, la tecnología parecía sacada de la ciencia ficción.
La varilla se inserta directamente en el hueso, y contiene un pequeño motor y un sensor. Vincent se coloca un dispositivo externo redondo en un punto preciso de la piel, tres veces al día. Con un pulso eléctrico, los dos dispositivos se conectan de forma inalámbrica, lo que activa el motor y alarga la varilla una longitud específica indicada.
“Es como cargar el teléfono móvil o un reloj inalámbrico”, dijo el Dr. Bernstein. “Una vez realizada la conexión, la electricidad alimenta el motor que hay dentro de la varilla, y esta se extiende”.
A diferencia de las cirugías tradicionales de alargamiento de extremidades, que dependen de fijadores externos sujetos con tornillos o clavijas que sobresalen de la piel, este sistema, al ser inalámbrico, permite eliminar uno de los mayores riesgos: el de infección.
“Hemos eliminado las infecciones causadas por clavijas externas porque no hay nada que atraviese la piel”, dijo el Dr. Bernstein. “Esta tecnología lo cambia todo”.
Desde la operación, Vincent ha alargado su pierna derecha 4,5 centímetros. Cada vez que se hace una extensión, se estimula el crecimiento de nuevo tejido óseo alrededor de la varilla, lo que corrige gradualmente la discrepancia. Aunque su pierna sigue hinchada por la operación, ha alcanzado la misma longitud que la izquierda.
Para Vincent, el impacto ha sido transformador.
Ahora podré patinar, y nunca pensé que sería capaz de hacer eso en mi vida.
Vincent, un estudiante universitario que aspira a ser electricista, afirmó que el implante inalámbrico fue mucho menos doloroso y restrictivo que los fijadores externos que probó en cirugías anteriores.
“Tengo suerte dentro de mi mala suerte”, reflexionó. “Nací en 2005, en una época en la que esta tecnología existe y va a seguir mejorando”.
Tras años de un seguimiento ortopédico y procedimientos invasivos, Vincent por fin se acerca al final de su tratamiento médico. La diferencia que aún existe entre sus piernas es mínima y ya no necesita plantillas compensatorias. Los médicos esperan retirarle la varilla metálica el próximo verano.
“Es una gran inversión”, dijo Vincent, “pero va a cambiar mi vida”.
Ya está pensando en el futuro: primero patinar, después correr.

Un par de zapatos de Vincent descansan en las escaleras. Créditos de la foto: Journal de Montréal
