Dylan, que hoy tiene diez años, juega al golf desde que tenía solo tres años.
Cuando no está en el campo de golf, está lanzando la caña de pescar o preparándose para sumarse a la banda de su escuela como baterista. En otras palabras, Dylan siempre tiene algo en las manos. Por eso, cuando se fracturó el cúbito y el radio del brazo derecho en un accidente de snowboarding en el Lago Tahoe, fue tan importante encontrar una atención ortopédica de excelencia.
Los abuelos de Dylan sorprendieron a la familia con el viaje, y era apenas su segunda visita al Lago Tahoe. Las vacaciones habían transcurrido sin problemas. Dylan estaba aprovechando al máximo el tiempo con su hermana melliza, su hermano mayor, sus padres y sus abuelos. En uno de sus últimos días, Dylan estaba practicando snowboard, algo que solo había intentado una vez antes. Su hermano mayor pasó a toda velocidad a su lado, y Dylan quiso alcanzarlo.
De repente, le quedaron los pies atrapados en la nieve y cayó hacia adelante golpeándose la muñeca.
“Me caí y grité para que me ayudaran”, dijo Dylan. “Fue entonces cuando llegó la patrulla de esquí”.
Después de casi quince minutos atrapado en la nieve, el equipo de rescate de esquí puso a Dylan a salvo y le vendó la muñeca. El día siguiente, asistió con su familia a una sala de emergencias en Tahoe, donde le hicieron radiografías y se pudo confirmar que ambos huesos del brazo derecho estaban fracturados. Dylan fue temporalmente enyesado, y volvió a su casa en Texas dos días después. Una vez en casa, aún necesitaba un seguimiento para asegurarse de que sus huesos sanaran como es esperado. Lamentablemente, los ortopedistas de la zona tenían la agenda completa para los próximos meses. Para Amanda, la madre de Dylan, este retraso inesperado fue pronto una fuente de preocupación.