Los pasos de resiliencia de Draven

El equipo del Hospital Shriners para Niños del Sur de California ayudó a Draven a caminar con seguridad.

Con la madurez de un adulto, y aún con una curiosidad infantil, Draven, de 17 años, habla con aplomo sobre su experiencia con el dolor y la resiliencia.

“En la ecografía, el médico notó que el fémur izquierdo era más corto de lo esperado”, dijo Samantha, la mamá de Draven. Cuando tenía 4 meses, la familia decidió ayudar a Draven a recibir la atención médica necesaria. En la familia de Draven había un miembro de Shriners International, la fraternidad que fundó y sigue apoyando a Shriners Children's, así que los padres de Draven sabían qué hacer. Esa decisión cambiaría el resto de su infancia y su futuro.

La familia de Draven viajó desde Arizona hasta Los Ángeles, donde comenzó su viaje con Shriners Children’s. En su primera radiografía, el equipo médico pudo confirmar el diagnóstico de deficiencia focal femoral proximal (PFFD).

La PFFD es una afección congénita rara y compleja que presenta una parte superior del fémur con malformaciones, o la ausencia de esta parte; por lo que una pierna es más corta que la otra. Esta diferencia suele afectar la capacidad de caminar y también generar tensión sobre otros huesos y articulaciones ya que el cuerpo intenta compensar. En el caso de Draven, nació con un fémur izquierdo más corto.

En la infancia, Draven no se sintió diferente: caminaba, jugaba y vivía su vida como todos los demás niños. Otros podrían haber notado una diferencia en su forma de andar, pero a él nunca le molestó. “Así son las cosas”, recuerda haber pensado. Pero cuando creció, comenzó a sentirse ansioso por las cirugías que tenía que realizarse. La espera y la anticipación parecieron eternas, especialmente porque ya tenía edad suficiente para entender.

Cuando tenía 10 años, Draven se sometió a su primera cirugía, un procedimiento de crecimiento y alargamiento de la extremidad. A lo largo de los años, su trayectoria incluyó múltiples cirugías, como procedimientos de alargamiento adicionales, extracción de placas e intervenciones en las placas de crecimiento. A pesar de todo, Draven nunca se dejó definir por su afección.

Odiaba escuchar “no puedes hacer esto” o “no puedes hacer aquello”. No me subestimen.
Draven, paciente del Hospital Shriners para Niños del Sur de California

El capítulo más difícil de la historia de Draven fue entre los 10 y los 12 años, cuando enfrentó complicaciones que lo dejaron sin poder caminar durante casi dos años. Perder su independencia fue devastador: dependía de una silla de ruedas, perdió el movimiento de su pierna y experimentó una ira y una frustración que no había conocido antes. Sin embargo, su determinación de volver a caminar lo llevó a poner a prueba sus límites.

Después de dos años que parecieron una eternidad, Draven recuperó su movilidad y comenzó a caminar nuevamente: una experiencia que lo cambió todo. Adquirió una comprensión profunda de hasta qué punto la movilidad se da por sentado, y desarrolló empatía hacia aquellos que no pueden caminar. Fue el momento más difícil para Draven y transformó su manera de ver la vida.

A lo largo de los años, el equipo de atención de Shriners Children’s construyó un vínculo fuerte con Draven y llegó a conocerlo en profundidad. “Lo más distinto fue la forma en que los médicos se preocuparon por él y por su comodidad”, dijo Samantha. “Su equipo de atención le explicó cada paso del proceso, le respondieron sus preguntas y alentaron su curiosidad. La Dra. Poon se aseguró de informar a Draven no solo sobre lo que estaba sucediendo, sino que también le explicó cuidadosamente por qué. Gracias a su transparencia, se generó un vínculo de confianza que lo acompañó en algunos de los momentos más intimidantes de su vida”.

“Draven y su familia han demostrado una gran resiliencia durante todo el tiempo en que se enfrentaron a este difícil problema”, dijo la Dra. Selina Poon, MD, cirujana ortopédica.

Hoy, Draven es fuerte, está motivado y mira hacia el futuro. Inspirado por su experiencia, le interesa convertirse en médico para poder ayudar a los niños que se encuentran en la misma situación en la que él se encontraba.

Crecer con Shriners Children's

Draven es un joven de 17 años con la madurez de un adulto, y aún con una curiosidad infantil. Su historia es una de resiliencia y aplomo.

Draven se mueve en la sesión de fisioterapia en el Hospital Shriners para Niños del Sur de California.

Draven y su madre, Samantha, reunidos con el anestesiólogo Fredrick Bushnell, M.D.

una madre y un hijo

Draven se toma una selfie con su mamá en la cita.

Draven frente a una vitrina de feces.

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