Natalie, de seis años, tiene una chispa capaz de iluminar cualquier lugar.
She’s feisty, determined and full of life – qualities that have helped her navigate a rare and challenging condition known as bilateral proximal femoral focal deficiency, a diagnosis that affects only one in 50,000 children.
Natalie nació de forma prematura a las 31 semanas. Su llegada fue una revolución para sus padres. Hanna y su marido no supieron nada de la afección durante el embarazo. “Cuando nació Natalie, fue un shock para todos”, dijo Hanna. “No teníamos ninguna explicación, ninguna pista, ninguna ayuda. Nadie sabía qué estaba pasando”.
Despite the uncertainty, the hospital staff directed the family to Shriners Children’s Shreveport, where they found the answers and support they desperately needed. “Shriners [Infantil] fue nuestro punto de partida”. Dijo Hanna. “Nos hicieron sentir cómodos y nos prepararon para lo que venía.”
En sus primeros años, Natalie enfrentó muchos obstáculos médicos. She was born with clubfoot, which was corrected through braces and a procedure to clip her Achilles tendon. A los 3 años, comenzó a moverse de forma independiente con un patinete. Aunque este movimiento le resultaba cómodo, al final le trajo algunas complicaciones. “Con el tiempo, se le fusionaron la tibia y el peroné, y nunca desarrolló rótulas”, dijo Hanna.
To address her unique needs, Natalie began seeing pediatric orthopedic surgeon Patrick Powell, M.D., at Shriners Children's Shreveport. Cuando tenía 5 años, se sometió a una osteotomía que le cambió la vida. En esta operación, le realinearon cuidadosamente los huesos y se los aseguraron con un fijador externo. “Fue un proceso aterrador porque no conocíamos a nadie cuyo hijo hubiera pasado por esto”, dijo Hanna. Pero el personal respondió a todas nuestras preguntas y se aseguró de que nos sintiéramos preparados.